martes, 31 de octubre de 2017

Prometeo en la frontera /Antonio Gamoneda

II

Y este don de morir, esta potencia
degolladora de dolor, ¿de dónde
viene a nosotros? ¿En qué dios se esconde
esta forma siniestra de clemencia?

Una sola divina descendencia
a esta zona de sombra corresponde.
Si tú hablas a un dios, cuando responde
viene la muerte por correspondencia.

Si no fuera cobarde, si, más fuerte,
en un rayo pudiera por la boca
expulsar este miedo de la muerte,

como este inmortal encadenado
sería puro en el dolor. ¡Oh roca,
mundo mío de sed, mundo olvidado!

Mi entierro /Nazim Hikmet


¿Mi entierro saldrá de nuestro patio?
¿Cómo vais a bajarme del tercer piso?
El ataúd no cabe en el ascensor
Y las escaleras son demasiado estrechas.
Tal vez el patio esté inundado de sol y haya palomas
Tal vez nieve en medio de los gritos de los niños
Tal vez llueva y esté mojado el asfalto.
Y como siempre los cubos de basura estarán en el patio.
Si como acostumbran aquí me suben al furgón con la cara descubierta
Puede caerme algo de una paloma en la frente: trae suerte.
Venga o no una banda de música habrá niños a mi lado
Los niños siempre sienten curiosidad por los muertos.
La ventana de nuestra cocina me seguirá con la mirada.
Nuestro balcón me acompañará con la ropa tendida.
No podéis saber lo feliz que he sido en este patio.
Vecinos míos a todos os deseo una larga vida...
(Moscú, abril de 1963)

domingo, 22 de octubre de 2017

Hombre pequeñito/Alfonsina Storni



Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
suelta a tu canario que quiere volar
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto,
ábreme la jaula que quiero escapar.
Hombre pequeñito, te amé media hora,
no me pidas más.

martes, 17 de octubre de 2017


Este mundo no es para mí, no habito, transito y sigo sin sentirme a gusto en ninguna parte. No habito este mundo, soy la extranjera que no termina de adaptarse.

lunes, 16 de octubre de 2017

Tenemos vida...
¿La tenemos?
Me debo tantas lágrimas no lloradas y no salen. Mi pecho, mis ojos, mi cabeza, toda yo se constriñe y no llora. Algo falta y soy un dique contenido. No he llorado la muerte de las amadas... y yo me siento huérfana de todo y de todos. Aún así resisto. No lloro.

Hoy es un buen día para llorarlo todo bajo cualquier pretexto...

viernes, 22 de septiembre de 2017

Estos días...

Hoy tomé su mano...
ambas sabemos que es el instante que yo recordaré.
Nada se queda. Todo es efímero. Todo se va.
Y nos dio nostalgia de ese instante. Yo me imaginé extrañando y recordando el instante. Pensé en cuánto extrañaba la voz de él, y recordé la voz de mi abuela y aún puedo escucharla en mi recuerdo.
¿Dónde están nuestros ausentes?
Mi amiga, mi hermana, mi cómplice de historias y llantos, languidece como una vela, y acudimos puntuales a la cita, esperamos el momento.
No hay prisa.
Sucederá
Lo que no sabemos es quién podría ser primero. En estos tiempos ninguna enfermedad es seria.
Nadie sabe cuándo pero tampoco puede saberlo quien vive con la muerte anunciada.
"El porvenir será largo", y esperamos...
es que acaso no podemos -no sabemos- hacer otra cosa que esperar la muerte. Y mientras tanto... vivimos. Como torpes criaturas que dan tumbos de un lado a otro, como torpes animales que aún no abren los ojos.
Vivimos con el egoísmo de gozar y proclamar el derecho a ser lo que queramos porque algún día moriremos, y mientras tanto despedazamos la vida. La dejamos en silencio. Se agota como un caudal que nos gastamos a la primera.
Pero ella no. Ella espera, es paciente, me observa, me dice que me ama y yo a ella. Temo a su silencio y a su mirada que por ratos se extravía, temo perderla aún antes de que se vaya.
Y mientras tanto miramos una película. Sustituimos las cervezas por el te y el vaso de leche para sus pastillas.
Hoy mismo elegía creer que aún hay tiempo para mí. Lo elegí aunque vivía mis últimos días por esa extraña sensación de no tener nada.
No hay manera no escribir. Quizá solo quede esto después. Ni siquiera yo he podido mirar dentro de mí del todo. Hay cosas que no entiendo de mí y otras que ni siquiera me detengo a pensar.
...solo me acostumbré a vivir fragmentada.