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domingo, 2 de febrero de 2014

Escritura femenina, compilación


Argentina Casanova
Esta plaqueta reúne los poemas leídos en la mesa de lectura de mujeres poetas de la Península de Yucatán, en el contexto de la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Campeche, en su edición 2012. Un proyecto que hace varios años se venía procurando en el Instituto de la Mujer del Estado de Campeche con el propósito de incidir a partir del cambio cultural en la participación de las mujeres en los espacios culturales y artísticos, destacando su intervención, visibilizándola y generando escenarios de índole académicos y literarios.
En coordinación y en colaboración con la máxima casa de estudios en el estado de Campeche y contando con la participación de tres destacadas poetas de la península, que sin duda son una muestra de lo que hoy día escriben las mujeres en esta región del país, se realizó la Primera Mesa de Lectura, y con el propósito de preservar su aporte y trabajo se reúne en este material los poemas a los que dieron lectura durante sus intervenciones. Cada uno de ellos sin duda nos dan una muestra del corpus poético en producción en la región, y es también una “muestra” de la escritura femenina de este momento, con el valioso aporte que esto significa dentro del campo de análisis de la creación poética de las mujeres, para posibilitar también el fomento al estudio de lo que el género femenino aporta a la cultura literaria.
Dentro de la construcción de los nuevos escenarios de equidad, el canon literario no está excluido y visibilizar los aportes de las mujeres dentro del arte se convierte en una tarea fundamental para redimensionar la participación de la mujer en los espacios públicos.
Abordada por la teoría crítica feminista de la literatura la poética femenina es un tema de estudio joven y que abre posibilidades para su estudio y análisis, pero esto no sería posible si no se empieza por antologar o reunir muestras de lo que generacionalmente se escribe en una región específica.
Si hay o no una escritura femenina y si esta está o no escribiéndose, toca el turno a especialistas analizarlo, pero aquí está una muestra de los trabajos de tres poetas de la Península de Yucatán; para que nunca más las letras femeninas queden al margen de la historia y del canon.



domingo, 19 de enero de 2014

The American Poems: el lenguaje renaciente de Iván Figueroa


Argentina Casanova

La piedra esculpida por el poeta

The American Poems poemario ganador de los Juegos Florales de San Román, en el estado de Campeche en su edición 2006  (un Premio que cobra renombre desde el Sureste hacia todo el país), es un trabajo poético en el que se advierte una propuesta estética en la forma, pero también en la temática. 

El poema se aborda desde la palabra cotidiana, en una mezcla en hay un de una lengua viva, síntesis de la retórica del hablar urbano-desértico de la zona Norte de México. Ivan Figueroa, joven escritor de la frontera plantea formalmente la propuesta estilística que surge del trabajo minucioso del poeta con la palabra: hacerla pues una piedra en la que esculpe el verso como el viento forja la roca. El Grand Canyon.

Tremévolo, de Adán Echeverría




Argentina Casanova

“El amor a uno mismo sólo conoce una barrera
-el amor hacia los otros, el amor a los objetos.”
Sigmund Freud, Sicología de las masas y análisis del yo.

Si no fuera por el subtítulo del poemario Tremévolo, compuesto de tres libros, con la lectura de los poemas de la segunda parte sabríamos de qué se trata: Pornoversos… titulados metafóricamente como Estanterías dionisiacas.
Me quedo con esta segunda parte del libro para ser la que sostiene a la primera y la tercera, -desde mi apreciación como lectora- la segunda parte es la que altera,  golpea el rostro con su realidad, la de una concepción decimonónica de la poesía.
Pero la poesía no solo se hace de la belleza, también en la fealdad o en lo perverso hay una estética poética, la que hay en la turbia existencia de los subyugados a sus pasiones. La pasión se ha abordado el Ars Amatoria de Ovidio, fue de invocación a Venus, a inspirar El Arte de las putas, de Nicolás Fernández de Moratín, auténtico manual sobre las prostitutas del Madrid en 1777.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Atreverse (Algunas poetas son holgazanas)

Argentina Casanova

Encontrar una propia voz es una parte del proceso de madurez que todo y toda poeta busca. Cuando leí por primera vez a Gabriela Bustros, hace ya algunos años, me quedó claro que tenía una voz poética y que ésta iría perfilándose o borrándose según si hiciera caso a su instinto o se disfrazara bajo la hechura conveniente de la poesía a modo de los concursos literarios.
Escribir auténticamente, o como dice el amigo poeta Sergio Witz, escribir “sinceramente” es lo que hace la voz propia del poeta. En este caso de la poeta, así, poeta y no poetisa, cuya palabra me hace pensar más en los versos pulcros y almidonados, ahí donde se hace orfebrería pero se oculta la pasión y nada hay de reflejo de la realidad que la poeta vive y poco hay de ella misma.


La poesía de Gabriela es una poesía con cuerpo y ritmo propio, fluye, se dice y se lee como si se escuchara el hablar cotidiano, y es ahí donde radica precisamente su belleza. Es una poesía que se nutre del hablar cotidiano, de esos recursos de las retóricas del hablar callejero y de esta generación, pero que en el verso pierde su aspecto callejero para ser el poema. Así con la belleza del hablar popular, del decir de las personas que transforman el lenguaje en el día a día, incorporándose sus matices y que a la larga obligan a las academias a modificar sus sacrosantos diccionarios.

Me gusta la poesía de Gabriela Bustos en este segundo libro en el que definitivamente hay una madurez, que se nota, pero siendo ella. Requiere, pese a lo que se piense por su lectura fluida, una lectura avezada, por la intertextualidad y las referencias obligadas para una segunda comprensión del verso, se escribe para toda la gente, pero en busca de su “lector ideal”.

Me parece que Gabriela se divierte, nos muestra que sabe la forma del verso que se espera, pero nos sorprende en su voz, y tiene también la búsqueda del trastocamiento del lenguaje, la aliteración es el recurso, y la abundancia, explora y experimenta, se busca y se encuentra, pero sobre todo se atreve y ese es el dilema de todo poeta, arriesgar en la búsqueda de su propia voz, de su propio decir manteniendo su sinceridad. Hay un girondesco verso que se construye en quien lo lee, pero con un eco de las voces de la poesía brasileña que acierto a escuchar, pero quizá es ese ritmo del caribe, del puerto, de la poesía portuguesa que a fuerza se hace un sello en la voz de esta poeta irrespetuosa y “holgazana”.

Hay una voz que empieza también a ser de nostalgia, es una mirada hacia el interior, pero con los ojos del hartazgo de este tiempo que nos tocó vivir, de este nuestro tiempo, del que estos poemas son a la vez un canto que evidentemente se hace de estas canciones-poemas.