domingo, 13 de marzo de 2016
Me da miedo la enormidad, donde nadie oye mi voz...
En un mundo descomunal, siento mi fragilidad, vaya pesadilla corriendo con una bestia detrás, dime que es mentira todo un sueño tonto y nomas... me da mieo la enormidad donde nadie oye mi voz... deja de engañar no quieras ocultar que has pasado sin tropezar... Monstruo de papel, no sé contra quién voy... o es que acaso hay alguien más aquí... en un mundo descomunal siento tu fragiliad...
sábado, 5 de marzo de 2016
Poemas para mujeres que viajan solas...
A partir de esta fotografía "se disparó" un poema... que fluía después de una visita rápida a Tijuana, una ciudad fronteriza de México.
El muro/Argentina Casanova
He visto un muro
lo levantaron hoy por la mañana
en él clavaron cruces sin nombre
son tantas que no los necesitan podrían ser de todos
podría ser mía o tuya
de un lado hay sonrisas y sueños:
hambre dolor y muerte
del otro hay sonrisas y sueños
hambre dolor enfermedad y muerte
A unos les dicen buenos y a los otros les llaman los malos
El muro es tan frágil
que si colocas un libro por debajo se fracturaría
sería endeble como las mentiras
se ondearía hacia arriba para caer
tendríamos miedo de que nos cayera encima
Pero el libro no está ahí
en vez de eso hay una aguja
hay billetes hay silencio
desconfianza miedo y corrupción
A unos los llaman extranjeros
y a los de un lado en el otro:
también son extranjeros
todos son morenos
todos son extraños
todos son ajenos
todos son tan pobres tan pobres
que solo tienen sueños.
El muro sigue ahí firme, lo pintan de colores
lo odian lo aman
todo depende de la distancia que haya entre el cuerpo y el muro
hay un muro largo que se extiende más allá de la playa
cruza el río y los desiertos
El muro canta un canto suave
un silbido
que parece lamento de un niño
pide un libro tan solo uno
puede ser El Principito
Tal vez solo tal vez –yo imagino-
el muro quiere leer a un amor todas las noches
la historia de la rosa y el zorro
y las veces que pasó mirando al sol
ponerse en infinidad de atardeceres.
miércoles, 2 de marzo de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
lunes, 29 de febrero de 2016
Días que le sobran al calendario...
Hoy es un día que le "sobra" al calendario. Pero es un buen día para decirle al amor que aquí sigue, vivo, sonriendo y que nos acompaña a todas partes. No importa dónde se vaya, podemos volar, zarpar, abrazarnos en la distancia.
Para mi bello amor. Un fragmento de poema del que solo he tomado estos dos versos...
Y de un cuentecillo que leí por ahí:
"Esa tarde, en la sierra, José lo vio por primera vez. Supo que era el venado que buscaba cuando cruzaron miradas: los ojos del ciervo brillaban como brillan las cosas que uno elige desde el corazón. José apenas pensaba en qué era lo que debía hacer cuando el ciervo saló corriendo. Parecía querer jugar a las escondidas para que José corriera tras él.
lunes, 22 de febrero de 2016
Los días pasan
Hace tiempo no escribo. No queda tiempo en medio del trabajo. La cotidiana existencia, los dolores ajenos y las urgencias de vida de las mujeres son demasiadas. Hay demasiado dolor en el mundo. Tanto que el mío no existe, ni siquiera es dolor, no hay dolor ni nada comparado con todo el sufrimiento de la gente que es arrancada de la vida, de la fe y del amor.
Pero para que esa oscuridad no nos arranque la esperanza, buscamos la esperanza del amor. La luz que solo habita las sonrisas y los sueños. Pienso en él, pero con paz, con serena paz. Pienso en él que es el amor, él cuya sonrisa evoco y sigue despertando mi sonrisa y mi alegría, el sueño tal vez de que viví algo aunque tal vez lo imaginé o lo soñé.
A veces prefiero recordar los sueños que son más dulces. Aunque a veces se vuelven pesadillas, como hace unos días cuando la calentura me invadió y ahogó mis sueños de tristezas y temores, esos miedos que ya no habitan en mí hace mucho tiempo.
Y pienso que ya sigo caminando, que hace tiempo dejé atrás todo, que el recuerdo se diluye pero no hay miedo. No lo tengo, lo he perdido y lo he dejado atrás.
Más bien me encuentro ligera como una burbuja de jabón yendo hacia donde el viento nos lleve, yendo hacia adelante y mirando la vida. Saboreo el sol, saboreo el café, el te de jazmín y hasta el jocoque favorito. Tengo el cabello más negro y más largo, otra vez no lo he cortado y ya luce larguísimo. El año pasado cuando decidí que todo debía cambiar lo corté y me llevó tiempo cambiarme a mí misma, no al mundo no a él, el amor, sino a mí. POrque no es el mundo el que necesitaba cambiar sino mi forma de vivirlo y saber que aquí estamos observando y escribiendo. Lo cotidiano, lo primero que viene a la cabeza y siendo honesta, sinedo sincera, llana, lisita y transparente como ofrecí una vez, como solo puedo ser yo para conocerme y encontrarme.
Aquí encontrándome, mirándome al espejo, mirando debajo de la máscara y conociéndome...
Otra vez ingenua, dispuesta a vivir, a sonreír. Con la maleta ligera habitando las calles y bajo el techo del cielo.
Pero para que esa oscuridad no nos arranque la esperanza, buscamos la esperanza del amor. La luz que solo habita las sonrisas y los sueños. Pienso en él, pero con paz, con serena paz. Pienso en él que es el amor, él cuya sonrisa evoco y sigue despertando mi sonrisa y mi alegría, el sueño tal vez de que viví algo aunque tal vez lo imaginé o lo soñé.
A veces prefiero recordar los sueños que son más dulces. Aunque a veces se vuelven pesadillas, como hace unos días cuando la calentura me invadió y ahogó mis sueños de tristezas y temores, esos miedos que ya no habitan en mí hace mucho tiempo.
Y pienso que ya sigo caminando, que hace tiempo dejé atrás todo, que el recuerdo se diluye pero no hay miedo. No lo tengo, lo he perdido y lo he dejado atrás.
Más bien me encuentro ligera como una burbuja de jabón yendo hacia donde el viento nos lleve, yendo hacia adelante y mirando la vida. Saboreo el sol, saboreo el café, el te de jazmín y hasta el jocoque favorito. Tengo el cabello más negro y más largo, otra vez no lo he cortado y ya luce larguísimo. El año pasado cuando decidí que todo debía cambiar lo corté y me llevó tiempo cambiarme a mí misma, no al mundo no a él, el amor, sino a mí. POrque no es el mundo el que necesitaba cambiar sino mi forma de vivirlo y saber que aquí estamos observando y escribiendo. Lo cotidiano, lo primero que viene a la cabeza y siendo honesta, sinedo sincera, llana, lisita y transparente como ofrecí una vez, como solo puedo ser yo para conocerme y encontrarme.Aquí encontrándome, mirándome al espejo, mirando debajo de la máscara y conociéndome...
Otra vez ingenua, dispuesta a vivir, a sonreír. Con la maleta ligera habitando las calles y bajo el techo del cielo.
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